Páginas

Roman Calendar

miércoles, 18 de marzo de 2009

La Fragua de Vulcano y Venus en la fragua de Vulcano.

23 - La fragua de Vulcano. Velázquez; siglos XVI – XVII. Museo del Prado (Madrid)
24 - Venus en la fragua de Vulcano. Le Nain; siglos XVII – XVIII. Museo Saint-Denis (Reims)



A Vulcano se le suele representar en su fragua, mientras forja metales. Atributos del dios son el yunque y el martillo. A veces le rodean los Cíclopes, sus ayudantes.

Vulcano, hijo de Júpiter y Juno, es el dios del fuego y herrero de los dioses, presentado en los relatos míticos como un dios cojo, defecto que, según algunos mitos, se remonta a su nacimiento. Por ese motivo, Juno, avergonzada de él, arrojó del Olimpo al hijo todavía en pañales. Caído en el Océano, Vulcano fue recogido por Tetis, que lo crió durante nueve años. En cambio, según otra versión del mito, el defecto de Vulcano se debió a Júpiter, quien, en un momento de ira, pues mientras discutía con Juno, Vulcano salió en defensa de su madre, lo agarró por un pie y lo arrojó del Olimpo. El dios estuvo cayendo durante un día entero hasta que al atardecer cayó sobre la isla de Lemnos y fue acogido y curado por los sintios, la población del lugar; por ello el culto de Vulcano se celebraba especialmente en esta isla; también se le honraba en las islas de origen volcánico, como Sicilia. En Roma el culto de Vulcano tenía orígenes muy antiguos. Además es el dios de los metales y la metalurgia, y reina sobre los volcanes, que son sus talleres, y en ellos trabaja con sus ayudantes los Cíclopes.
Vulcano se casó con Venus, quien le traicionó con Marte. Informado por el Sol de la infidelidad de su mujer, el dios preparó una red invisible que colocó sobre el tálamo (asunto que se observa en la obra de Velázquez). Apenas los dos amantes se acostaron, quedaron atrapados en la red. Luego Vulcano llamó a todos los dioses para que fueran testigos de la traición. Ese episodio ha atraído la fantasía de muchos artistas que, a veces, han reelaborado el mito aportando en sus pinturas soluciones originales. Vulcano aparece también solo con Venus en su fragua o mientras la diosa de la belleza le pide las armas para Eneas (momento representado en la obra de Le Nain) o cuando el dios entrega a Tetis las armas de Aquiles.
Encontramos otros mitos relacionados con Vulcano; así pues, ayudó a Júpiter en la batalla contra los gigantes, encadenó a Prometeo en el Cáucaso, creó y modeló a Pandora del fango, ayudó al nacimiento de Minerva al hender la cabeza de Júpiter.

El Rapto de Proserpina

21 - El rapto de Proserpina. Rubens; siglo XVI – XVII. Museo del Prado (Madrid)
22 - El rapto de Proserpina. Bernini;siglo XVII. Villa Borghese (Roma)


A Proserpina se la representa en el momento en que Plutón la rapta llevándosela en su carro: la muchacha levanta los brazos al cielo en señal de desesperación. A Plutón se le representa como un hombre de barba tupida y negros cabellos; a veces lleva una corona y blande un bidente. Frecuentemente se le representa en su carro, mientras se apresta a raptar a Proserpina; a un lado puede aparecer Cerbero.
Proserpina, hija de Júpiter y Ceres, es la reina de los infiernos. Plutón, hijo de Rea y Saturno, por tanto, hermano de Júpiter, señor del reino de las sombras, enamorado de la muchacha, la rapta mientras ella cogía flores con una ninfas en el llano de Enna, en Sicilia, y la hace su esposa. Orgulloso el dios con su presa, lanzó a todo correr sus caballos negros, abrió la tierra con un golpe de su cetro y se hundió en el reino de las tinieblas. Este rapto se realizó con la complicidad de Júpiter y en ausencia de Ceres. Al enterarse ésta de la desgracia, partió precipitadamente en busca de su hija, recorrió las montañas, exploró las cavernas y los bosques, atravesó los ríos, encendiendo al llegar la noche dos antorchas para poder continuar su camino en la oscuridad. Al llegar al lago de Siracusa encontró allí el velo de Proserpina y comprendió que el raptor de su hija había pasado por aquel lugar; después supo por boca de la ninfa Aretusa que el audaz raptor era Plutón. Ceres, al saber dónde se encuentra su hija, se retira enojada, lo que provoca carestías y sequía en la tierra. De modo que Júpiter ordena a Plutón que restituya a Proserpina a su madre; sin embargo, la joven ha comido un grano de granada y eso basta para unirla definitivamente al mundo del más allá. En efecto, según la tradición, quien quiera que llegue al mundo de los muertos y coma allí cualquier cosa, no puede volver al mundo de los vivos. Así pues, el rey de los dioses ordena que la hija de Ceres pase dos tercios del año en la tierra y un tercio con Plutón en el reino de los muertos. Según otros autores debe pasar la mitad del año en la tierra y la otra mitad en los infiernos.
A Proserpina se la celebra en el ámbito de las fiestas eleusinas, organizadas también en honor de Ceres. El culto de la diosa estaba difundido sobre todo en Sicilia, donde se pensaba que había ocurrido el rapto.
En el ámbito iconográfico, se ilustra también el retorno de la diosa al mundo de los vivos. Proserpina puede estar acompañada de Mercurio, el mensajero de los dioses, al que algunos atribuyen la función de benefactor. La granada, en cuanto fruto relacionado con Proserpina, fue considerada ya desde la Edad Media símbolo de resurrección.

Baco

20- Baco. Caravaggio; siglos XVI – XVII. Galería de los Uffizi (Florencia)


Se presenta a un joven desnudo, a veces borracho, con la cabeza ceñida con una corona de hojas de vid o de hiedra; en la mano sostiene el tirso o lleva una copa de vino o un racimo de uvas; también se le representa sobre el caro arrastrado por tigres, leopardos o cabras.

Baco, originariamente dios de la fertilidad, es famoso como dios del vino. Hijo de Júpiter y Sémele, el muchacho nació del muslo del padre, quien lo había cosido allí después de haber matado involuntariamente a la madre. Nació en Naxos y Mercurio lo llevó a Arabia a la mansión de las ninfas de Nisa. Confiado al cuidado de las ninfas, también fue educado por los sátiros y por el sabio Sileno, que le enseñó a plantar la viña, y las Musas le instruyeron en el canto y la danza. La difusión del culto de Baco en Grecia se correspondió con la difusión contemporánea del cultivo de la vid. En las fiestas en honor del dios participaban las bacantes, también llamadas ménades.
Cuando los Gigantes escalaron el cielo, Baco, tomando la forma de un león, luchó contra ellos con tanto éxito como bravura. Júpiter le animaba a la lucha gritándole: "¡Evohé! ¡Valor, hijo mío, valor!" y de ahí el sobrenombre de Evohé.
A Baco se le representa en muchas ocasiones en compañía de sus acólitos entregados a danzas desenfrenadas, con un pandero o tamboriles en las manos y dominados por la borrachera. Además de las ménades, en el cortejo de Baco aparecen frecuentemente los sátiros, que a veces se acompañan con la flauta, y Sileno a la grupa de un asno. A veces en tan ruidosos cortejos se puede encontrar también a Ariadna, consolada por Baco tras haber sido abandonada por Teseo y convertido luego en su esposa. Baco y Ariadna suelen ser representados juntos con su séquito sobre un carro arrastrado por tigres, leopardos o cabras. A ese tipo de representación se le llama el triunfo de Baco. Mientras los primeros animales se refieren probablemente a la difusión del culto de Dionisio en Asia, los segundos aluden a los orígenes del dios, adorado bajo la forma de cabra o toro.
A pesar de su benevolencia, Baco castigó sin reparos a quienes se negaron a reconocerle por dios o se mostraron ingratos a sus beneficios, como las Mineidas, convertidas en murciélagos por negarse a rendir culto al dios, o Licurgo, rey de los edones que se opuso a la propagación de la vid y por ello fue atado a un árbol y abandonado a las bestias feroces, o Penteo, rey de Tebas.

Diana de Versalles

19 - Diana de Versalles. Copia romana de un original griego del siglo IV a.C. Museo del Louvre (Paris)



A Diana se la representa como joven cazadora, vestida con túnica y los cabellos recogidos. Entre sus atributos, la media luna sobre la cabeza, el arco y las flechas; a veces lleva una lanza. Acompañan uno o más perros o un ciervo.

Diana era hija de Júpiter y Latona, hermana gemela de Apolo, y una de las doce divinidades del Olimpo, diosa de la caza. Nació en Delos y, recién nacida, ayudó a la madre a traer al mundo a su hermano.
Diana no tuvo compañero; es la diosa virgen por excelencia, símbolo de castidad y por ello protectora de las jóvenes muchachas hasta el momento del matrimonio. Ninguno de los pretendientes que intentaron conseguir su amor pudieron lograrlo, y por eso le ha sido otorgado el sobrenombre de “casta”. La historia de Endimión no contradice esta idea, ya que el pastor de Caria, Endimión, que tenía el privilegio de no envejecer, una noche se quedó dormido sobre el monte Latmos y fue observado durante largo rato por la diosa Diana, que se había prendado de su belleza. Pero se alude aquí a la diosa Diana como personificación de la Luna. Su placer es la caza y pasa la mayor parte del tiempo en los bosques junto a sus perros y las ninfas sus compañeras, igualmente castas y puras. Terminada la caza, a la diosa le gusta descansar en una fuente junto a las ninfas.
A Diana cazadora se la representa como una muchacha alta, armada con arco y flechas y precedida por perros o por un ciervo. Sus piernas y sus pies aparecen desnudos o calzados con sandalias. Lleva los cabellos recogidos y una media luna sobre la cabeza. De hecho, en las manifestaciones tardías del mito, su imagen se asocia con la luna. Otras veces la diosa de la caza se representa mientras se baña en una fuente, sola o acompañada de las ninfas. Los artistas representan a veces a Diana y las ninfas sorprendidas por los sátiros. En realidad, ese tema, que no se encuentra en la mitología, es alegórico y alude al predominio de la lujuria sobre la castidad.
Mitos relacionados con la diosa Diana son la transfiguración de Acteón en ciervo, por haber visto a la diosa bañándose desnuda, o la de Calisto en oso, a petición de Juno por haberse dejado seducir por Júpiter. También el mito en el que Diana se enamora de Endimión o en el que mata con Apolo a las hijas de Niobe, quien se atrevió a sostener que era superior a Latona porque tenía más hijos que la diosa.

martes, 10 de marzo de 2009

Las Suplicantes - IES. Infante D. Juan Manuel



Hola Perlas, aquí tenéis la representación de vuestros compañeros en el Encuentro Grecolatino. Se trata de una mini-versión de Las Suplicantes de Esquilo. No lo hicieron tan mal como se pensaba, de hecho ganaron el 2º Premio de Adaptaciones Mitológicas. De aquí a Hollywood, por lo menos! A ver si nos animamos y para el próximo curso creamos un grupo de teatro con más tiempo para ensayar.

sábado, 7 de marzo de 2009

FOTOS IV ENCUENTRO GRECOLATINO



Bueno, ¡ya ha pasado! Qué ganas tenía de que se celebrara de una vez por todas el dichoso Encuentro Grecolatino que me venía quitando el sueño. Sin embargo ahora ya puedo hablar del maravilloso, hermoso, precioso... Encuentro Grecolatino, porque... ¿quiénes son los ganadores? Sin duda alguna, el IES. Infante, y porque no nos dejaron llevarnos más premios: Ganamos el 1º Premio en el "Concurso de Cultura Clásica", el 2º Premio en el "Concurso de Dramatizaciones de Mitos", y como ya teníamos muchos, no quisieron darnos el premio a Miss Olimpia, pero era evidente que la más guapa y mejor vestida de las candidatas era nuestra Ana, y no es amor de madre, es objetividad. ¡Somos los mejores! Y aunque no quieran que volvamos a ganar, el año que viene el Infante será otra vez el vencedor. ¡¡¡ESPARTANOS!!! ¡Au!, ¡Au!

Voy a ir poniendo poco a poco las fotos que hice en el Encuentro. Si vosotros tenéis alguna que sea digna de aparecer en mi blog, porfi, ¡madádmela! Ya sabéis, pinchad sobre la imagen y se hará más grande.





sábado, 21 de febrero de 2009

Vestidos - Encuentro Grecolatino

Hola chic@s, preparando el Encuentro Grecolatino, que como ya sabéis se celebra el 5 de marzo, se me ha ocurrido que os podrían venir bien estas imágenes para que hagáis vuestros propios trajes. La mayoría son de chica, ya lo sé, pero también somos mayoría las mujeres, jejeje. Ya sabéis, pinchad sobre la imagen para hacerla más grande.




Apolo persiguiendo a Dafne

18 - Apolo persiguiendo a Dafne. Cornelio de Vos; siglo XVI. Museo del Prado (Madrid)



A Dafne, ninfa amada de Apolo, se la suele representar en el instante en que se está cumpliendo su transformación en la planta del laurel.

Después de la muerte del monstruo Pitón, Apolo encuentra a Amor ocupado en la construcción de su arco. Orgulloso y ensoberbecido por la empresa realizada, Apolo se burla del dios sugiriéndole que abandone el tiro con arco, disciplina más propia de sí mismo, infalible cazador, que del muchacho alado. En respuesta, Amor lanza contra Dafne, hija del dios fluvial Peneo, una de las flechas de plomo, que provocan el rechazo en quien es herido, mientras golpea a Apolo con una flecha de oro, que infunde el sentimiento amoroso en quien la recibe. Inmediatamente el dios sintió una violenta pasión por la hermosa ninfa y ella, lejos de corresponder a sus ternuras, huyó rápidamente y se ocultó de sus miradas. Enamorado de la muchacha, el dios la sigue incesantemente, hasta que ella invoca la ayuda del padre. De improviso, cuando Apolo estaba ya a punto de alcanzarla, la ninfa se convierte en laurel. Apolo sólo pudo estrechar entre sus brazos un tronco inanimado. De modo que Apolo, desesperado, decide que, puesto que la muchacha no podrá nunca ser su esposa, el laurel le sea consagrado. A Dafne se la representa generalmente mientras huye con los brazos alzados, que se están transformando en las ramas del árbol. Apolo, a veces con la corona de laurel sobre la cabeza, la sigue o la aferra. Dafne puede ser retratada también mientras implora a su padre Peneo.
Apolo es reconocible por la aureola que rodea su rostro que le representa como el dios de la luz, identificado con
Helios-Sol. Otro de sus atributos es el arco y las flechas que aquí lleva en el carcaj colgado del torso. La figura de Dafne extiende los brazos para escapar del dios y sus manos ya se están convirtiendo en ramas de laurel. Del pie que apoya en la tierra está saliendo una raíz. La línea diagonal está claramente marcada desde el brazo derecho de Dafne hasta la pierna izquierda de Apolo y observamos también un marcado claroscuro.

Fuente de las Cuatro Estaciones o de Apolo

17 - Fuente de las Cuatro estaciones o de Apolo. Ventura Rodríguez; siglo XVIII. Paseo del Prado - Madrid –


Habitualmente representado como joven de rara belleza, con la cabeza ceñida de luz, Apolo guía el carro del Sol, que atraviesa el cielo cada día arrastrado por cuatro caballos. El arco, la flecha, la aljaba, la lira y el laurel son los principales atributos del dios.

Apolo, hijo de Júpiter y Latona, hermano gemelo de diana, es una de las doce divinidades olímpicas. Es el dios del sol y de la belleza, del orden moral, de los oráculos y profecías, así como de la música y la poesía. Todavía niño mató a la serpiente Pitón que devastaba la región en las cercanías de Delfos. El lugar se convirtió así en sede del santuario y del culto de Apolo, donde el dios comunica los oráculos a los dioses y a los hombres.
Apolo puede ser belicoso y funesto, provocando pestilencias y muertes repentinas. Es el dios que durante la guerra de Troya propagó la peste en el campamento griego. Pero, además de peligroso, también ayuda a los seres humanos y, como padre de Esculapio, dios de la medicina, aleja el mal. En fin, Apolo es el inventor de la música y alegra a los dioses con su cítara durante los convites. Como guía del coro de las Musas se le llama Musagete.
A Apolo se le representa generalmente desnudo, con una corona de laurel en torno a la cabeza. En calidad de músico viste una larga túnica y toca la lira. A veces acompaña a Apolo un curioso monstruo de tres cabezas (de perro, de lobo y de león) con cuerpo de serpiente, figura mítica que proviene del círculo del dios egipcio Serapis, que los mitógrafos renacentistas atribuían al dios Sol.

Juno y Argos

16 - Juno y Argos. Rubens; siglos XVI – XVII. Museo Wallraf-Richartz - Colonia-


Juno, violenta y vengativa, mujer de Júpiter, se suele representar con una diadema y un cetro, para indicar su posición de reina del Olimpo. Es la más importante de todas la divinidades olímpica femeninas, mujer y hermana de Júpiter, protectora del matrimonio y de los partos. Generalmente se representa a Argos dormido con apariencia de pastor con muchos ojos, apoyado en una roca o acostado junto a un árbol.

La tradición no se pone de acuerdo respecto al padre de Argos, considerado hijo de Agenor, Arestor o Ínaco. También se le llama Panoptes, el que todo lo ve, o Argos de los muchos ojos. La figura de Argos se recuerda principalmente en el ámbito de la historia que tiene por protagonista a Io, hija del dios fluvial Ínaco, amada por Júpiter y transformada por el dios en novilla para librarla de la ira de su mujer Juno. Dándose cuenta del engaño, la reina de los dioses pide a su marido que le regale la novilla y confía el animal a la custodia de Argos, quien, dotado de numerosos ojos, puede al mismo tiempo dormir y vigilar, haciéndoles reposar por turnos. Preocupado por la suerte de la amada, Júpiter solicita la ayuda de Mercurio, quien consigue dormir completamente a Argos con el sonido de su flauta y entonces lo mata.
Según otras versiones del mito, el dios duerme a Argos con su varilla divina (caduceo) y luego lo abate, golpeándole con una piedra. Para honrar a su servidor, Juno coloca sus ojos en la cola del pavo real, animal consagrado a la diosa.
Argos se representa mientras, observado por Mercurio, vigila a Io o mientras se adormece al sonido de la flauta; los pintores lo retratan a veces muerto, mientras Juno coloca sus ojos en la cola de los pavos reales con ayuda de amorcillos.
En el cuadro, las manchas coloradas en la cola de los pavos reales son los ojos de Argos que Juno ha colocado en la cola de los animales consagrados a ella en memoria del guardián de los cien ojos, encargado de custodiar a Io y al que Mercurio mata. El arco iris, entre el cielo y la tierra, es el atributo de Iris, mensajera de los dioses y al servicio de Juno, representada en el momento de arrancar los ojos de la cabeza de Argos. El pavo real es uno de los símbolos de Juno, aquí representada en el momento de tomar los ojos de Argos para colocarlos en la cola de los pavos reales. Argos yace exánime en tierra.